"Happy the man, and happy he alone who in all honesty can call today his own; He who has life and strength enough to say 'Yesterday's dead and gone - I want to live today'" - Neil Hannon (adapt. de un poema de Horacio).
Allí viene el Presente; agitado y meneando su cola, pero no se deje enamorar a primera vista.
El Presente muerde.
Tiene dientes finos como los del reloj del señor del relato de Cortázar y uñas rígidas, felinas; tiene una avidez sanguinaria inextinguible; tiene un olfato que le provocaría envidia a Jean-Baptiste Grenouille.
Y sin embargo el Presente es, a veces, inmensamente tierno, a pesar de su ferocidad usual, y siguiendo el proceso adecuado de domesticación usted podrá acercarse a él, sobarle el lomo y hasta sentir la aspereza suave de su lengua frotando las yemas de sus dedos.
A partir de aquí solicitamos su completa atención, ya que, si bien la mecánica del proceso es relativamente simple, su ejecución no lo es.
A modo de red de seguridad o silla de domador, tenga a mano unos cuantos recuerdos buenos y otros tantos proyectos optimistas (no hace falta que sean grandes proyectos, pueden ser proyectos pequeños o medianos) para un futuro próximo, no sea cosa que un movimiento brusco o un gesto desafortunado desaten la ira del sujeto a domesticar.
Concéntrese y observe al Presente, haciendo contacto visual con él periódicamente.
Intente intuir su personalidad de acuerdo a sus estremecimientos, sus amagos, el vértigo de sus inhalaciones y exhalaciones; descúbrale las zonas blandas y las zonas duras y haga un censo mental de sus heridas, las cuales deberá evitar al principio pero mañana habrá de frotarlas amorosamente para curarlas, una vez que haya ganado su entera confianza.
Ahora mire al Presente directamente a los ojos, con intensidad, hasta ver el reflejo de su propia mirada inquisidora llenándolo de un eco infinito que de ahora en más lo seguirá a todas partes, hasta el día de su muerte (y quién sabe si luego de eso).
Si el proceso resulta exitoso notará que lo hemos engañado un poco, por su bien, y éstas han sido realmente las instrucciones para domesticarse uno mismo.
4 comentarios:
¡cuánta razón en ese final!
será que el presente, el pasado, el futuro, y en general cualquier fenómeno u objeto que el hombre haya tenido a bien nomenclaturar, no es más que el hombre mismo...
Estimado cliente:
Nos tomamos el atrevimiento de citar, a continuación, el fregmento del Evangelio Según Abelardo Vallejos que dice "... y en el sexto día, el hombre creó al hombre a su imagen y semejanza".
Antropocéntricos saludos,
La Comisión Regional de Investigaciones a un Señor Llamado José María.
Ahhhh....no, si "algo" me decía mientras iba leyendo las Instrucciones que, en definitiva, el Presente es uno mismo....
Y mientras leía tu post, antes de llegar a la frase final, me imaginaba mirándome en un espejo, reconociendo y contando mis heridas sin curar, reconociendo también mis impulsos autodestructivos y a la vez mi,(algunas veces), hastiado instinto de supervivencia..., la ternura y la ferocidad que se pelean dentro mío....y la sensación inexplicable y vertiginosa que me provoca fijar mis ojos en esos otros ojos que me devuelve el espejo....
Un placer leerte, like always...
Un beso grande!
El Sector de Agradecimientos y Afines de "Instrucciones" agradece el comentario de la cliente Titania.
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