Con estoicismo nórdico apunte sus terminales nerviosas hacia el Nirvana.
Piense en un conejito blanco y luego en dos. Luego en cinco, en siete y en diecinueve conejitos blancos. Vaya agregando y apiñando conejitos blancos hasta que en su mente no haya más que una gigantesca estepa intelectual de color blanco conejito.
Recomendamos con énfasis no intentarlo con ovejas.
Se ha comprobado empíricamente que una amplia mayoría de las personas se duerme durante la oveja numero 432 y sabemos que el sueño no equivale a la ausencia del deseo sino que, muy por el contrario, en él hibernan deseos que suelen provocar escándalos homéricos al despertar.
Sepa que a veces es necesario más de un intento para lograr el fin deseado y que el éxito de esta operación es directamente proporcional al grado de desarrollo de su sistema apático central.
Si de cualquier modo el método arriba descripto falla miserablemente: haga lo que haga, por favor no venga a tocarnos el timbre a las nueve de la mañana del sábado para presentarnos a su amigo dios.
Éste es, no lo dude, un homenaje descaradamente plagiario a Julio Cortázar.
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Índice de instrucciones
Se sabe de un viajante de comercio a quien le empezó a doler la muñeca izquierda, justamente debajo del reloj de pulsera. Al arrancarse el reloj, saltó la sangre: la herida mostraba la huella de unos dientes muy finos.
Fragmento de: "Instrucciones-ejemplos sobre la forma de tener miedo" de Julio Cortázar.
Fragmento de: "Instrucciones-ejemplos sobre la forma de tener miedo" de Julio Cortázar.
2 comentarios:
Respuesta de una insomne: Ok, tocayo, probaré con los conejitos, estepa blanca intelectual de conejitos... y si no funciona les tiraré encima un vaso de leche de color ídem al de los conejitos, obvio.
Y si tampoco funciona me quedaré mirando el cielo gris de ésta fría noche mendocina, esperando que algún titiritero compasivo en la mañana logre que pueda moverme.
Un abrazo.
La casa no recomienda verter leche sobre los conejitos ya que los mismos, en dicho caso, tienden a asustarse y dispersarse un poco. Por otro lado, si huelen a leche luego no se pueden devolver y generalmente hay que pagarlos por buenos.
Tampoco recomendamos que el sujeto en cuestión beba el vaso de leche tibia, pues las consecuencias de esa acción suelen ser análogas a las de contar ovinos.
Desde nuestro humilde puesto de servicio público recomendamos un buen libro (o preferentemente una conversación acerca de un buen libro) para suplir con moderada eficacia el método indicado en nuestro manual.
Atentos saludos y reciprocidad de abrazos.
La Junta Directiva.
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